En el documental “Coffea Arábiga”, que costó su inmisericorde destrucción en las prisiones al realizador cubano Nicolás Guillén Landrián, se acompañan imágenes de Fidel Castro y el fracaso del llamado Cordón de La Habana con la música de “El Tonto en la Colina” (The Fool on the Hill) de los Beatles, con la que cierra el  cortometraje.

El Cordón de La Habana  cafetalero fue solo uno de los caprichosos proyectos agrícolas de Fidel Castro que acabaron en un fracaso. Otro fue el cruce de la resistente raza bovina Cebú con la Holstein, una de las razones de la destrucción de la ganadería cubana, de casi una vaca por habitante en 1959 a 0,3 cabezas en la actualidad.

Pero el mayor capricho de Castro con respecto a la agricultura cubana fue mantenerla bajo el asfixiante control del Estado. Entre 73 y 78 % de las tierras cultivables del país se mantienen subutilizadas o sencillamente sin cultivar. De lo que se produce, más del 50 % se pierde en el campo. El país tiene que importar cerca del 70- 80 % de los alimentos que consume. Sin embargo esa situación  es estrictamente preservada por los sucesores de Castro, que hoy proclaman alegremente “Somos continuidad” mientras la situación alimentaria del país va de mal en peor.

Si en la etapa senil de su vida Castro impulsó otro delirante proyecto agrícola con la siembra de moringa y morera, que aseguró serían “fuentes inagotables de carne, huevo y leche”, ahora el heredero del trono castrista, Miguel Díaz-Canel afirma que “el limón es la base de todo” y que el pueblo lo que necesita en vísperas de la hambruna que se avecina es limonada, guarapo de caña y masa de pizza. Por cierto, las ventas de jugos, batidos y guarapo fueron barridas de la faz de Cuba en la Ofensiva Revolucionaria de 1968. Desde entonces encontrara agua fría y potable es a veces difícil.

Respetados economistas de dentro y de fuera de Cuba le han estado sugiriendo durante al menos un decenio a los capitostes del régimen lo que se necesita hacer para garantizar la seguridad alimentaria del país, que ahora amenaza desembocar en desastre.

El mes pasado dos valientes grupos de campesinos cubanos, la Liga de Campesinos Independientes y el capítulo local de la Federación Latinoamericana Rural de Mujeres lo resumieron en un puñado de propuestas simples: libertad para producir y distribuir sus productos, fijar sus precios e importarlos y exportarlos directamente, exención de impuestos por diez años y entrega de la tierra en propiedad.

Pero el gobierno de Díaz-Canel ignora los consejos y propuestas sensatas de los conocedores y continúa liderando al pueblo al precipicio por la senda insensata de la “continuidad”. En lugar de ceder para que el país produzca lo que necesita, aspira a que otros sigan pagando por la importación de alimentos, como indican la petición de donaciones al pueblo y la autorización para que los exiliados puedan abrir cuentas en bancos cubanos.

DICE CANEL QUE LA LIMONADA ES LA BASE DE TODO

🤣 DICE CANEL QUE LA LIMONADA ES LA BASE DE TODO 🤣

Posted by Canal Cubano on Monday, May 25, 2020

 

Fidel Castro se pudo permitir sus delirantes y fracasados proyectos mascota gracias a que contaba con el multimillonario subsidio soviético. Su hermano Raúl se las arregló controlando y parasitando a Venezuela. Díaz-Canel se encuentra con un escenario de menos petróleo y pagos venezolanos; la salida de las misiones médicas cubanas de Brasil, Bolivia, Ecuador y El salvador; un nuevo default de la deuda externa; crecientes sanciones estadounidenses a la intervención cubana en Venezuela;  y la crisis del turismo creada por la pandemia global.

Él sabrá si, en esas condiciones, quiere seguir reinando como el Tonto en la Colina y arriesgarse a que un volcán humano empiece a explotar por doquier.