En 1957 la FAO elogió  a Cuba y la clasificó como el  país mayor exportador de productos agropecuarios de América Latina en proporción a su población. La isla se autoabastecía de carne de res, leche, frutas tropicales, pescados y mariscos, carne de cerdo, de pollo, huevos, viandas, hortalizas, café  y tabaco, y exportaba  los excedentes.

Los cubanos ocupaban el primer lugar en América Latina en consumo de pescado y el tercero en consumo de calorías, con 2,682 diarias. La producción de carne vacuna y de leche era la segunda actividad  agrícola de Cuba después de la caña de azúcar.

Cuba produce solo el 66% de las viandas que necesita la población

En 2020, en el año 62 de la “revolución socialista”, el primer ministro del país, ex coronel Manuel Marrero, acaba de reconocer que hoy  la dieta del cubano se reduce a cuatro productos: arroz, frijoles, viandas y proteínas, y que el gobierno solo puede garantizar el consumo de viandas  pero que en 2019 solo se produjo el 66% del tonelaje requerido  y no hay divisas para importar los otros tres integrantes de la dieta cubana.

“Nos hemos propuesto –dijo Marrero– garantizar 30 libras mensuales de viandas y hortalizas a cada compatriota, y de ellas alcanzamos 20 libras en 2019″. O sea, la agricultura cubana ya ni siquiera es capaz de proveer el único producto que el gobierno dice puede garantizarle a la población.

¿Y qué propone el jefe de gobierno para alcanzar el otro 33% de viandas ausentes ahora en la mesa cubana?  Que se siembre en los patios de las casas, solares yermos y crear organopónicos gigantes. No es broma.

El premier castrista informó también al diario Granma que solo se produjeron 200 gramos mensuales per cápita de proteína animal en general, de los 5,000 gramos que el gobierno se comprometió a garantizar en 2019.

¿Y antes, cuando Cuba era “explotada por la burguesía y el imperialismo” cuál era el consumo per cápita de proteína animal?  Solo de carne de res en 1958 el consumo fue de 6.7 libras mensuales (3,082 gramos), según el Statistical Year Book de la ONU y el Ministerio de Hacienda de Cuba.

Es decir, que solo de carne bovina el consumo per cápita de los padres y abuelos de los cubanos de hoy era 15 veces superior. Si se agrega el cerdo, pollo, huevos, pescados y mariscos, el consumo posiblemente era 20 veces mayor al de hoy.

Según la propia FAO, Cuba poseía la mejor ganadería tropical del mundo. Desplazó a EE.UU. en la exportación hacia Latinoamérica de sementales de la raza cebú –unos 1,000 anuales–, muy bien integrada al ecosistema del Caribe y alta productora de carne. Había casi 7 millones de cabezas de ganado bovino, al menos una vaca por habitante.

Ahora Cuba no solo no puede exportar ganado cebú, sino que lo tiene que importar. En agosto de 2018 compró a México 9,000 novillas (vacas muy jóvenes) cebú. El colmo, Cuba importando ganado cebú.  Quién se lo habría dicho al terrateniente Ángel Castro, el progenitor del actual dictador.

Hoy Cuba cuenta con la mitad de la masa ganadera de 1958 y con casi el doble de habitantes. Hay 3.7 millones de cabezas de ganado vacuno según el Anuario Estadístico de Cuba. Esa cifra es inferior a los 3.9 millones de cabezas en 1918, hace 102 años. Y esas vacas y toros de hoy dan lástima de lo flacos que están, según las fotos que llegan de la isla.

Mercado Tacón – Cuba. 1904

Y sigue el “antes y después”. En 1958 en Cuba se produjeron 960 millones de litros de leche, 2.6 millones de litros diarios, casi medio litro por persona (unos dos vasos). En 2017 se produjeron menos de la mitad: 412 millones de litros (1.1 millones diarios) de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. El vaso de leche para cada cubano prometido por el general Castro siguió sin aparecer.  De 2018 y 2019 no hay datos disponibles.

Por último, en 1957 Oscar Pino Santos, un economista marxista dirigente del Partido Socialista Popular (PSP), denunció en un ensayo que era escandaloso que Cuba importase el 29% de los alimentos que consumía, pues podían producirse en la fértil isla. Hoy Cuba importa el 80% de los alimentos que consume. 

El propio Premier reveló que se importa incluso “un nivel de vegetales y hortalizas.»  Es decir, la agricultura castrista incluso es incapaz de proveer frutas y vegetales a los hoteles y hay que importarlos, generalmente de República Dominicana.  Ese es el socialismo cubano que todavía algunos alaban en América Latina y España.

Roberto Alvarez Quiñones