Cinco reconocidos músicos cubanos han recogido el sentir actual del pueblo de la isla y reemplazado con una llena de esperanzas la añeja y numantina consigna castrista “Patria o Muerte”. El ataque a su reputación ha sido instantáneo. “Esos que cantan, lo hacen como si Cuba no les hubiese dado nada, como si se hubiesen hecho artistas en Júpiter, como si no recordaran dónde crecieron y quiénes los abrazaron por primera vez, como si respetar nuestras carencias no fuera un deber, (…)”.

Este es solo uno de los cientos de párrafos dedicados en los medios oficiales cubanos a tratar de desprestigiar a los populares intérpretes del tema “Patria y Vida”. El párrafo del diario del Partido Comunista reitera preceptos de la doctrina que el castrismo inculca desde la cuna a los cubanos para que nunca piensen en rebelarse o criticar su sistema: si llegaste a estudiar y a triunfar, sea como artista, médico, deportista de alto rendimiento etc., le debes lealtad a Cuba (léase a la revolución, que te dio esa oportunidad); y si el pueblo está pasando hambre y otras tribulaciones, tienes “el deber de respetar nuestras carencias”.

Lo que sucede es que, como advierte el tema que cantan Yotuel Romero, Alexander Delgado y Randy Malcolm de Gente de Zona, Descemer Bueno y los raperos Maykel El Osorbo y El Funky, ya son “60 años trancando el dominó”, poniendo grilletes a las libertades políticas y económicas y prometiendo un futuro que, como el horizonte, nunca llega. Pero ya ni el adoctrinamiento ni la represión consiguen contener las protestas de los cubanos.

La canción ha enfurecido y puesto a temblar al castrismo, porque denuncia abusos de ahora mismo con los que cada cubano que no pertenezca a la élite de poder se puede identificar: la escasez de alimentos y medicinas; los paraísos que se construyen para turistas extranjeros mientras muchos cubanos siguen viviendo en solares y albergues; la emigración desesperada de los hijos de Cuba. Pero también la represión violenta por el solo hecho de pensar diferente.

La letra desmiente lo que afirma el escribidor de Granma, que es como si estos artistas “no recordaran dónde crecieron y quiénes los abrazaron por primera vez”. Muy por el contrario, varios de ellos han triunfado con su música, y hasta recibido el codiciado Premio Grammy. Podrían perfectamente olvidarse de Cuba y dedicarse a seguir disfrutando de los frutos de su talento. Pero sucede que recuerdan muy bien “dónde crecieron y quienes les abrazaron por primera vez”. Y saben que no hay razón para que los que siguen allá padezcan tantas necesidades y tanta opresión, como no sea proteger la dulce vida de un grupito que no suma más del 0.01 % de la población de Cuba.

Aunque la canción está lejos de carecer del “más mínimo atisbo de ingenio” como escribió en Granma en sus “dos minutos del odio” el vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas, Pedro de la Hoz, no es tanto su innegable calidad musical lo que le ha hecho cosechar más de millón y medio de visualizaciones en YouTube en menos de una semana (se estrenó el 18 de febrero).

Lo que motiva ese éxito de “Patria y Vida” es la identificación de los cubanos con las denuncias de abusos contra todo el pueblo de la isla, es el reconocimiento de que el tiempo del castrismo ya se venció, como también se acabaron el miedo y el silencio de sus víctimas. Súmele el hecho de que la cantan artistas muy populares que antes fueron elogiados en los medios oficiales, y que ahora son llamados “ratas” y “mercenarios”.

A quienes consume ahora el miedo es a los propios castristas que, desesperados por demostrar que el pueblo cubano rechaza la canción, han amenazado con el despido a los trabajadores que no retuiteen la propaganda oficialista desplegada en contra de “Patria y Vida” y sus intérpretes.

Pero como dice la letra de esta canción que comienza a escucharse a todo volumen en las calles de la isla, “Todo ha cambiado, ya no es lo mismo, Entre tú y yo hay un abismo”: donde ese “yo” lo componen millones de cubanos ninguneados por el pequeño grupo privilegiado y abusador. Los cubanos, apunta el texto, necesitan “empezar a construir lo que soñamos, lo que destruyeron con sus manos”. Y en ese empeño urgente “ya ustedes -los castristas– están sobrando”.