Economistas y agricultores proponen la solución al gobierno, pero no hay peor sordo que quien no quiere oír. Una madre cubana emplaza en las redes al gobernante Miguel Díaz-Canel.

Fotos y videos de largas colas para comprar los escasos alimentos que el Estado vende se han convertido en la imagen emblemática de la pandemia del COVID-19 en Cuba. Esto, a pesar de que un decreto-ley penaliza a quienes captan estos testimonios gráficos y los exponen en las redes sociales.

La escasez de alimentos, como la crisis económica general de la nación, es grave y promete empeorar. Prestigiosos economistas vienen advirtiendo lo que se avecina para Cuba con la caída del turismo, las exportaciones, las remesas y los envíos de petróleo de Venezuela; las sanciones estadounidenses y los impagos de la ya renegociada deuda externa.

El respetado Carmelo Mesa-Lago, quien anticipaba en 2019 que la magnitud de la crisis actual sería menor a la del decenio de los 90 ─posterior al fin del apoyo soviético─ dice ahora que en las circunstancias actuales se “están desvaneciendo esas diferencias favorables”. Y Mesa-Lago, como muchos otros economistas de dentro y de fuera, claman por reformas profundas que liberen las fuerzas productivas del país.

Su recomendación acerca de la escasez de alimentos coincide con lo que están pidiendo al gobierno desde la isla quienes saben producirlos: La Liga de Campesinos Independientes y el capítulo cubano de la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales han impulsado la campaña “Sin Campo no hay País” que se basa en un puñado de medidas sensatas y simples: libertad para producir, distribuir, fijar los precios según el mercado, importar y exportar, no pagar impuestos por diez años y recibir las tierras en propiedad.

¿Les escucha el gobierno? No, el gobierno no quiere oír hablar de libertades, ni siquiera la económica, ni siquiera para evitar una catástrofe alimentaria. Su solución, en el colmo de la desvergüenza, es que el pueblo cubano haga “donaciones para producir alimentos”. Saben muy bien que con tantas cadenas  a la agricultura no habrá tal producción de alimentos en el país y habrá que seguir importando el 80 por ciento de los que se consumen. Pero quieren que el pueblo pague la cuenta.

No es la primera vez que el gobierno pretende meter la mano en  el bolsillo de los cubanos. Lo hizo con las llamadas casas del oro, cambiando joyas por baratijas; con la imposición de donar un día de haber para sostener las milicias territoriales; y para costear la recuperación después de  desastres naturales.

Pero la gente en Cuba está harta de que los que tienen de todo quieran esquilmar a los que no tienen nada. Varios cubanos entrevistados por el portal CiberCuba manifestaron su indignación y coincidieron en que las tales donaciones solo podrían salir de las remesas que envían los familiares en el exterior, porque el salario estatal (de unos 30 dólares mensuales) no alcanza ni para comer.

El coraje de una madre cubana

Ketty Mendez con su hija Jennifer, una niña autista que desayuna pan con azúcar y almuerza un poco de arroz por falta de alimentos

La reacción más visceral y emotiva, que se hizo viral en las redes sociales, fue la de la madre de una niña con autismo severo, que emplazó directamente en un video al gobernante Miguel Díaz-Canel.

«No sé cómo te atreves a pedir dinero al pueblo que se está muriendo de hambre (…) Mi hija está desnutrida y tú a mí no me ayudas en nada», dijo la mujer, identificada como Ketty Méndez

«Mira lo que tengo gracias a ti, una niña desnutrida, con anemia, una niña que desde diciembre le faltó su medicamento, una niña con autismo severo, con retraso mental», afirmó.

Dijo que la joven desayuna pan con azúcar y agua; y almuerza un poquito de arroz y croqueta. «Croquetas quemadas porque no tengo grasa, no tengo nada», agregó, y recordó que cuando su hija cumplió los 18 años dejó de recibir la dieta de alimentos que le vendía el gobierno.

«Yo no sé cómo tú tienes el descaro de pedirle donaciones a tu pueblo, si ustedes son unos gordos glotones que tienen en su casa de todo», dijo.  «¿Tú sabes a quienes le puedes pedir donaciones?, a los militares, a todos los «pinchos» (dirigentes) descarados esos. Esos sí tienen de todo, tienen cuentas en el banco; pero ¿a tu pueblo?, ¡Tú lo que eres es un saqueador, eres un saqueador! ¿Cómo te atreves a pedirle dinero al pueblo que se está muriendo de hambre?», concluyó Méndez.

Esta valiente madre cubana  asumió así la voz de los que no tienen voz, o no se atreven a usarla. Y demostró que antes que vivir eternamente entre la espada y la pared es preferible lanzarse sobre la espada. Sobre todo si esta es esgrimida por saqueadores y desvergonzados.


FOTO: Facebook Eliecer Consuegra