La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC) ha recibido de la Liga de Campesinos Independientes y la Federación de Mujeres Rurales Latinoamericanas (Capítulo Cuba) la carta pública que dirigieron el pasado Día del Campesino (17 de mayo) al presidente Díaz-Canel y otras autoridades. Los firmantes exigen el levantamiento del bloqueo interno a las fuerzas productivas agrícolas.

FHRC cumple ahora con su solicitud de divulgarla.

A: Presidente Miguel Díaz-Canel
CC: Primer Ministro Manuel Marrero Cruz y Ministro de Economía Alejandro Gil Fernández

Asunto: Propuesta campesina urgente para evitarle una hambruna a corto plazo al país

Fecha: Mayo 17, 2020

Nos dirigimos a ustedes en un momento crítico para poder alimentar a nuestra nación. Los campesinos queremos ayudar al pueblo. Para poder hacerlo necesitamos que el estado acepte con suma urgencia los cinco puntos siguientes:

  1. Libertad para la producción y distribución de nuestros productos.
  2. Libertad para fijar los precios de nuestros productos de acuerdo con el mercado.
  3. Libertad para importar y exportar directamente, incluso de Estados Unidos, donde está comprobado que sus leyes no lo impiden, por nuestra condición de campesinos independientes.
  4. Eliminar por diez años todos los impuestos a productores y procesadores de alimentos.
  5. Entregar títulos de propiedad permanente a todos los productores agrícolas.

Esta no es hora de discriminar interlocutores en razón a sus creencias.  El pueblo no espera mensajes políticos sino sensatez y responsabilidad ante sus necesidades.

Si acudimos a ustedes de manera directa es porque así lo permiten las leyes, pero además porque la ANAP, institución creada oficialmente y con monopolio de representación de los intereses campesinos ante el estado no ha cumplido ese papel.

En cualquier caso, esperamos que se le de la atención indispensable para poder tener este diálogo urgente y que no se descalifique nuestra gestión para remitirla por caminos burocráticos o policiales. No somos el enemigo. El verdadero enemigo que vencer –y los invitamos a ser parte de esa gesta– es el modelo de estado que pretende controlarlo todo, pero ha sido un fracaso en la producción agrícola y solo ha podido sobrevivir sobre la base de subsidios masivos externos, primero de la URSS y luego de Venezuela.

Esperamos que no intenten silenciar a nuestras peticiones con el argumento de las sanciones de Estados Unidos. Somos los cubanos y el gobierno de esta isla los que tenemos que asumir la responsabilidad plena por encontrar las soluciones urgentes que este dramático y crítico momento demanda. Y nada más dramático y urgente que evitar la hambruna que se nos avecina.

Los campesinos estamos dispuestos a alimentar al pueblo con nuestro trabajo, pero no a seguir trabajando enyugados como bueyes al mismo modelo fracasado de agricultura estatal que nos ha traído hasta aquí. El modelo agrícola estatista que fracasó en la URSS, China y Vietnam, también ha fracasado en Cuba.

El sistema de Acopio del estado cubano gasta cuantiosos recursos en poner trabas y desalentar nuestra producción cuando el estado es incapaz de producir lo necesario por sí mismo. Eso es un crimen y es insensato. A eso nosotros lo llamamos bloqueo interno de las fuerzas productivas. El estado tiene que permitir un cambio en las relaciones agrarias de producción y mercadeo o aceptar las consecuencias de su ceguera.

Hablemos ahora de las sanciones estadounidenses. La Ley Helms Burton no impide la venta de alimentos y medicinas a Cuba, ni que los campesinos privados puedan tener transacciones financieras y comerciales (importar y exportar) con ese país.  Aquí lo único que impide esa relación es el bloqueo interno. Levántenlo de una vez.

Presidente Díaz Canel, usted fue citado en Granma haciendo un llamado a sus colegas a ser valientes en las actuales circunstancias.  Séalo usted también ante esta grave situación. Ustedes saben que el sistema actual ha sido incapaz de producir alimentos para el pueblo. Lo sabía el propio Fidel Castro cuando le confesó a un periodista norteamericano en el 2010 que «el modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros». Ustedes saben que no se consigue algo nuevo repitiendo la misma fórmula que no ha funcionado por más de seis décadas. Entonces, no esperemos más. Juntos podemos evitar una hambruna.

Adoptemos una posición cívica y efectiva. Los campesinos hemos sido víctimas del acoso de funcionarios, inspectores y policías, como, por ejemplo, por los controles de precios y salarios, los impuestos limitantes, las numerosas restricciones en la producción e incluso confiscaciones injustas.  Se ha querido asesinar nuestra reputación como campesinos presentándonos falsamente como unos egoístas que solo pensamos en enriquecernos.

Ahora queremos que se aprueben nuestras demandas para la pronta solución de la crisis alimentaria que se nos avecina en medio de la pandemia del coronavirus. Acordemos juntos las medidas que aseguren la alimentación y el bienestar del pueblo cubano. El pueblo jamás perdonará a los que evadan la responsabilidad cívica y moral que demanda esta crisis.

¡Evitemos una hambruna! ¡Levanten el bloqueo interno a la libre producción agrícola!

Liga de Campesinos Independientes
Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR). Capítulo Cuba


SENADOR MARCOS RUBIO RESPALDA A LOS CAMPESINOS Y CONFIRMA QUE PUEDEN TENER COMERCIO Y RECIBIR INVERSIONES DE ESTADOS UNIDOS

Las demandas de Sin Campo no hay País comenzó el pasado 27 de abril por un grupo de campesinos que quieren dar una solución a la crisis alimentaria en Cuba.  Entre sus demandas está la libertad para importar y exportar directamente a Estados Unidos.

El senador Marcos Rubio ratifica que el embargo no es contra el pueblo de Cuba.