La reflexión de Milán Kundera, el famoso escritor exiliado de la Checoslovaquia comunista en Francia, se confirma periódicamente en los regímenes de pedigrí estalinista, incluido el cubano.

Como señala el director de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba Juan Antonio Blanco en su libro El asesinato de la reputación, de Amadeo Barletta a Yoani Sánchez esta forma de terror estatal “ocurre en sociedades autoritarias o totalitarias, en las cuales el gobierno controla los principales medios de comunicación y otras instituciones claves”, lo que le permite manipular las percepciones públicas. Y sin derecho a réplicas o cuestionamientos. Como también escribiera Kundera, “en el ámbito del Kitsch totalitario, todas las respuestas se dan por adelantado y excluyen cualquier pregunta”.

Así, les es muy fácil “apropiarse de una trayectoria de vida y sustituirla por otra apócrifa”, en la que presentan a su objetivo como “un ser peligroso que debe ser aislado y reprimido para bien de la sociedad”.

En Cuba lo han sufrido en diversas etapas, entre otros, el empresario mediático Amadeo Barletta, los más de 10 mil asilados en la Embajada del Perú en 1980 (caracterizados como “escoria”), el fundador de movimiento de derechos humanos Ricardo Bofill (tildado de fullero) y la bloguera y periodista independiente Yoani Sánchez (descrita como mercenaria).

Ahora le tocó el turno al líder de la Unión Patriótica de Cuba, José Daniel Ferrer, detenido desde el 1 de octubre y según los medios oficiales, en espera de juicio. El intento de fusilar la reputación de este ex preso de conciencia de la Primavera Negra del 2003 se centra en un video de ocho minutos plagado de trucajes y mentiras. Veamos ejemplos, algunos ya analizados en Youtube por el periodista cubano Yusnaby Pérez:

  • Para enfatizar que es violento se le muestra empuñando un arma de juguete que en el video original Ferrer usa para calificar de “infantil” la idea de la lucha armada frente a la lucha pacífica.
  • Para sugerir que es terrorista se toman imágenes de un video en el que Ferrer en realidad presenta, encapuchados para proteger su identidad, a jóvenes pandilleros que fueron instados por la Seguridad del Estado a agredir a los opositores.
  • Se dice que Ferrer tiene antecedentes delincuenciales desde 1993, cuando en su copia de sentencia de 2003 se especifica textualmente que “no constan antecedentes penales”.
  • Un perfil de Facebook con acusaciones de violencia contra él fue creado para el video oficialista el 9 de octubre, cuando el opositor ya estaba detenido.
  • Todas las mujeres mencionadas como víctimas de violencia doméstica por parte de Ferrer lo han negado públicamente.
  • Un supuesto video de la esposa del detenido “cargado de mentiras deliberadamente concebidas por el gobierno de EE.UU., aprovechando la presencia de la encargada de Negocios de EEUU, Mara Tekach”, fue grabado en casa de la opositora Katherine Mojena, alejada de la vivienda de Ferrer y la sede de la UNPACU.
  • Maribel Cabreja, esposa del principal testigo contra Ferrer, Sergio García González, supuestamente secuestrado y golpeado por el líder opositor, reconoce en una conversación grabada por la UNPACU que las lesiones que presenta su cónyuge fueron resultado de un accidente en una motocicleta, y que fue presionado en el hospital para que declarara contra José Daniel.

En el extranjero este material propagandístico al que se le ven por todas partes las costuras solo ha surtido efecto en algunos incautos. La respuesta crítica de los medios internacionales no “sigue el guion de Estados Unidos”, sino que, como publicó el New York Times —nada sospechoso de docilidad hacia el gobierno de Donald Trump— “la lucha por la libertad es una sola, y las penurias de un disidente en una mazmorra cubana no son importantes solo para los cubanos”.

En la isla, la prensa oficial —y mucho más aun cualquier documental confeccionado por el MININT— tiene tan escasa credibilidad que provoca de forma automática el efecto contrario: refuerza la posición de las víctimas.  Ese es el único resultado que puede esperar obtener el gobierno de este chapucero video.

Rolando Cartaya
Foundation for Human Rights in Cuba