Crisis energética: ¿Una segunda “opción cero” en Cuba?

Tal y como el “período especial” en los años 90 llevaba de la mano a la “opción cero” (petróleo), el naciente “período especial dos” actual está configurando una especie de “opción cero dos”. Esta vez no por la posible falta total de petróleo, sino del que llega desde el exterior y cubre más del 60% del consumo nacional.

Pero eso no fue lo que informó el presidente designado Miguel Díaz-Canel al hablar en por la TV hace unos días. Su mensaje a los cubanos fue que no se preocupen que la falta de combustible –que ha paralizado hasta las ambulancias– es pasajera, culpa del “bloqueo” de EE.UU.,  y que no habrá un regreso al “período especial”  pues el futuro económico del país es alentador.

Fiel a Raúl Castro y a la cultura castrista del engaño perenne, Díaz-Canel de hecho se burló del pueblo cubano. Una vez más.

Actualmente Cuba produce unos 50,000 barriles diarios de petróleo, de los 130,000 que consume, pero el crudo cubano es muy pesado, difícil de procesar y es dedicado básicamente a las termoeléctricas. Es por eso que se ha evitado hasta ahora el regreso a los apagones de hasta 12 horas de los años 90. Pero solo por ahora. Si cesan los regalos petroleros chavistas parte de ese crudo cubano tendrá que ser utilizado en otros sectores para que no colapse toda la economía nacional.

La isla necesita unos 80,000 barriles diarios de petróleo “bueno” extranjero para mantener la economía funcionando, pero no los está recibiendo, de ahí la crisis. El argumento esgrimido por Díaz-Canel en la TV fue que la falta de combustibles es una “situación energética coyuntural “, pues pronto va a llegar petróleo y todo volverá a la normalidad.

Eso es falso, oculta el meollo de la crisis. Puede que llegue combustible al país, pero la crisis energética continuará, por dos motivos:

  1. la Venezuela chavista produce cada vez menos petróleo; y
  2. el régimen cubano no tiene divisas para importar los 80,000 barriles diarios de petróleo que requiere.

El administrador del régimen omitió que según los expertos en unos pocos meses más Venezuela posiblemente ya no podrá exportar petróleo. La producción apenas alcanzará para cubrir la demanda nacional venezolana.

Mientras tanto, en La Habana regresan los ómnibus con gente colgando de las puertas, las peligrosas carreras detrás de la guagua, los niños que se quedan sin ir a la escuela, y los empleados sin ir al trabajo. Se ha afectado la distribución de leche fresca a niños de 2 a 6 años, a hospitales, círculos infantiles, hogares de ancianos. Casi se ha paralizado la producción y entrega de productos cárnicos, pastas, café. Se reducen las frecuencias en el transporte ferroviario, y se vuelve usar la tracción animal en múltiples actividades.

Se ha anunciado la paralización de las operaciones pesqueras, de la producción de pan, conservas, cervezas, refrescos y bebidas; de la extracción de productos congelados de los frigoríficos, de la descarga de barcos y el traslado de suministros a los molinos de trigo para las panaderías. Si se necesita una ambulancia para un herido o enfermo grave no la hay por falta de combustible.

Ese dramático cuadro se llama crisis, no importa lo que diga la dictadura. Y se debe a la devastación de Venezuela por la “revolución bolivariana”, y a la inviabilidad del comunismo. Claro, eso no afecta a ningún jerarca castrista, bien alimentado y bien transportado.

Antes fue la Unión Soviética, que se derrumbó y con ella los subsidios y el petróleo gratis. Ahora se desinfla Venezuela, el “paganini” sustituto. Incapaz de autosustentarse, la economía cubana se va quedando sin divisas y sin combustible. Debe importar petróleo de Rusia, Argelia y otros países, pero tiene que pagarlo.  La Habana necesita $1,750 millones de dólares solo para importar petróleo ¿de dónde va a sacar ese dinero, que es más o menos lo que gasta en importar alimentos? ¿Tendrá que escoger entre combustible y hambruna en Cuba?