La Federacion Latino Americana de Mujeres Rurales en Cuba (FLAMUR) promueve la creación de talleres pequeños que crean y modifican ropa, utilizando la experiencia y los conocimientos que se encuentran en cada hogar. Tradicionalmente, cada casa cubana tenía una máquina de coser, pero con el tiempo los operadores y hasta las maquinas se han desaparecido.

A los cubanos les gusta la ropa nueva, y estas tiendas utilizan la ropa reciclada para hacer ropa nueva con diseños nuevos y cortes personalizados. De todos modos, los cambios y diseños nuevos están en alta demanda. También buscan rescatar muchas jóvenes de la prostitución, dándoles la oportunidad de lograr independencia económica.

El gobierno se vio amenazado por la venta de ropa por privados cuando empezó a bajar la venta en las tiendas controladas por el estado. Consideraban que la caída de la venta era parte de un boicot implementado por organizaciones independientes, y cerraron muchas de las tiendas. En estos momentos, los únicos talleres que pueden operar son los que producen sus propios productos textiles.

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