Luego del batacazo recibido el 11 de julio y el susto del 15 de noviembre, Raúl Castro ha endurecido la orden que ya había dado antes de no dar malas noticias, sino solo buenas, aunque sean falsas o puras fantasías. Ha conminado a su burocracia a mentir y prometer más que nunca.

El general  Raúl Castro considera que últimamente se había descuidado un poco y ha reactivado con fuerza la consigna rectora de la propaganda castrista: solo es verdad lo que me es útil”, base del cinismo del filósofo estadounidense William James, y antítesis de la máxima martiana deLa palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla”.

El culto al embuste lo enraizó en la dictadura Fidel Castro, quien toda su vida mintió. Prometía maravillas de un futuro luminoso, o dibujaba una luz al final del túnel. Así anestesiaba a “las masas”.

Veamos un ejemplo del “descuido” de Raúl Castro. Hace unos meses el ministro de Economía, Alejandro Gil (también viceprimer ministro), ante la Asamblea Nacional admitió que en el primer semestre la producción agrícola y pecuaria se derrumbó nada menos que en 16 de los 19 productos agropecuarios fundamentales de la dieta cubana; e informó que el Producto Interno Bruto (PIB) iba a crecer en un solo un 2%, con lo cual se evidenció su mentira de enero de 2021, cuando anunció que el PIB crecería en un 6%.

El PIB cayó un -13%, pero el futuro es “luminoso”

Luego en octubre confesó: no nos podemos crear falsas expectativas”, y reveló que el PIB se desplomó en -13% en los últimos 24 meses.  A propósito, según la OCDE en América Latina las economías en 2021 crecieron en un 6%, con pandemia y todo.

Pero Raúl Castro reaccionó y el 29 de noviembre el propio ministro Gil en la apertura del II Foro Empresarial Cuba 2021 se apareció con que “el decrecimiento de la economía nacional se detuvo (…) las medidas transformadoras que ha tomado el gobierno van a cambiar el panorama (…) tienen como principal objetivo dinamizar la producción de alimentos». O sea, Cuba de pronto fue tocada por la varita de Mandrake el Mago.

La mafia gobernante sigue asumiendo que nada cambió en Cuba luego del 11J y del 15N. Y que después de la aparatosa militarización del país y las imágenes de la salvaje represión en las calles, los cubanos y el mundo se siguen tragando las mentiras que durante décadas difundía el castrismo.

Si el estatismo no funciona la “solución” es más estatismo

Aprovechando que el foro con los inversionistas de más de 40 países era virtual y no podían constatar in situ el estado desastroso de la economía cubana, el ministro Gil aseguró, sin sonrojarse, que la solución para recuperar la economía y desarrollar el país es más socialismo. Dijo que se continuarán las «actividades priorizadas para el perfeccionamiento de la empresa estatal socialista, que es nuestro principal sujeto económico”.

En fin, la cúpula dictatorial insiste en lo que Albert Einstein consideraba un síntoma de demencia: “hacer lo mismo una y otra vez, esperando tener resultados diferentes”. O sea, si el estatismo no funciona, pues más estatismo.

Les quitó todo lo que poseían, les tiró piedras, y ahora los corteja

En su descoque, en la clausura del Foro capitalista mencionado, el 2 de diciembre, la dictadura le lanzó besos y abrazos a los “gusanos”, los mismos a los que décadas atrás el Partido Comunista ordenó tirarles piedras y huevos podridos, insultarlos, echarles pintura y asfalto a las fachadas de sus viviendas y luego confiscárselas con todo adentro.

Esta vez otro ministro, Rodrigo Malmierca, a cargo de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, dijo a los “gusanos” que hoy son hombres de negocios en el exterior, y que antes de hecho fueron expulsados de su tierra natal, luego de dejarlos en la calle, sin un centavo, solo con la ropa que tenían puesta, que la “revolución” los ama, los necesita.

Les dijo que el gobierno quiere que “los cubanos en el exterior sean promotores del desarrollo y el bienestar” del país. Que les “reserva unos 60 proyectos como oportunidades de negocios donde están sus raíces familiares”. Los invitó a invertir también en 70 contratos de administración y otros 30 negocios en los que el fondo de dólares a desembolsar por ellos “no llegue a los 500,000 dólares».

Cubanos son empresarios exitosos porque huyeron del castrismo

Si ningún capitalista extranjero en su sano juicio cree que actualmente hay condiciones en Cuba para arriesgar un solo centavo de inversión, cómo es posible pensar que se lo van a creer los cubanos, que si hoy son prósperos hombres de negocios es precisamente porque escaparon del infierno comunista castrista.

Lo que sí saben bien los cubanos es que lo que necesita el país es el fin de la tiranía. Mientras tanto, para las familias cubanas estas Navidades y festividades por el fin de año serán las más menguadas y menos alegres en la historia de la república. No podrán ni servir a la mesa el tradicional e indispensable lechón asado. No lo hay, y si de milagro aparece en el mercado negro solo cinco libras cuestan unos $70 dólares, casi las tres cuartas de un salario mínimo completo ($87 dólares).

Esa es la Cuba real, no la que dibujan el dictador y su claque.

Por Roberto Álvarez Quiñones