En noviembre de 2021 las 353 protestas públicas que tuvieron lugar en Cuba constituyeron un ligero incremento, con relación a las 345 del mes anterior, a pesar de la represión y la ocupación militar de la isla para impedir la Marcha Cívica por el Cambio convocada por la plataforma Archipiélago para el 15 de noviembre (15N).

Marcha Cívica por el Cambio: #15N

El reporte del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) apunta que el mes recién concluido estuvo marcado por el pulso entre la sociedad civil y el gobierno en torno al 15N. La métrica para decidir de quién fue la victoria del 15N no es el número de ciudadanos que salió a la calle en comparación con los que se manifestaron el 11 de julio, sino el número de efectivos militares, policiales, paramilitares y de recursos materiales que el gobierno estimó imprescindible para poder conjurar un nuevo 11 de julio.

Decenas de miles de tropas y fuerzas policiales y paramilitares fueron movilizadas por semanas para impedir las protestas ciudadanas. Se comenzaron a realizar detenciones acompañadas de brutalidad policial desde el 12 de noviembre y se mantuvieron sitiadas por la policía de forma permanente más de cincuenta casas. CUBALEX documentó 87 detenciones arbitrarias en solo 4 días. Muchas personas no pudieron salir a manifestarse no por miedo, sino por estar literalmente bloqueados sus domicilios.

A pesar de este escenario, exclusivamente el día 15 de noviembre OCC contabilizó 79 protestas en todas las provincias y el municipio especial Isla de la Juventud.

Implantación de un estado de terror

En previsión de la marcha cívica, por primera vez en más de seis décadas los cuerpos militares y paramilitares del gobierno ocuparon visiblemente el país “metro a metro”, como expresó la periodista independiente Yoani Sánchez.

Como disuasivo a los potenciales manifestantes del 15N, el gobierno continuó el anuncio de sentencias arbitrarias y desmedidas a protestantes pacíficos del 11 de julio (incluyendo a 23 menores de edad); golpizas fascistas en calles y prisiones; amenazas con retirar la patria potestad sobre los hijos a potenciales manifestantes; torturas psicológicas a detenidos y sus familiares, y presiones sobre disidentes conocidos para que abandonaran el país.

En su informe mensual dado a conocer este miércoles, el OCC señala que en el período se mantuvo la radicalización de las protestas, las cuales han pasado a ser eminentemente por derechos políticos y civiles. Estas fueron  266, que representan un 76% por ciento de todas las que tuvieron lugar. Desde que el OCC el comenzó a contabilizarlas, en septiembre de 2020 (42), es significativo que se haya mantenido una curva ascendente de protestas.

La noción de que una dictadura controla el poder en Cuba es un consenso generalizado entre la población de la isla y la opinión pública internacional.

El gobierno no puede ganar esta batalla

Los obispos cubanos y líderes protestantes se han pronunciado sobre la situación del país en términos menos ambiguos que en el pasado, mientras curas y monjas del pueblo salieron a la calle el 15 de noviembre.

Vecinos rehúsan participar en los actos de repudio contra activistas y coordinadores de la plataforma Archipiélago. Las administraciones no cuentan con el apoyo de los trabajadores para expulsar a simpatizantes del 15N. Veinte universitarios, militantes de la UJC, presentaron su renuncia a esa organización. En una prisión en Villa Clara, los allí encarcelados también concertaron su acción de protesta al vestir de blanco, rehusar participar en un repudio a un preso político y al protagonizar 24 horas de ayuno. Cuando los padres supieron que sus hijos serían manipulados de forma política al participar en juegos organizados en las calles para impedir el paso de manifestaciones, decidieron no enviarlos a las escuelas. Ese día se reportó más de un 50% de ausentismo escolar. Literalmente se produjo un boicot de padres a las maniobras represivas del gobierno. Y más de 120 ciudades en el exterior fueron testigos de actos de solidaridad organizados por cubanos de la diáspora, muchos de ellos con participación o apoyo de la población local. Un logro de la convocatoria de Archipiélago con vista al 15N fue la movilización solidaria y la galvanización del sentimiento nacionalista en cubanos que llevan más de medio siglo en el exterior.

El “conflictómetro” del Observatorio Cubano de Conflictos observa que, a cinco años de la muerte de Fidel Castro, los “nietos de la revolución” no se conforman con reformas, sino que exigen un cambio del actual régimen de gobernanza, un estado mafioso moderno en que una nueva oligarquía dictatorial militar es la que realmente manda y el Partido Comunista y la Asamblea Nacional obedecen.

El inmovilismo, la desidia y la represión y arbitrariedad de ese régimen, así como la indefensión del ciudadano común frente a él, han sido los motores de ese cambio de mentalidad ciudadano, concluye el informe.

Peligros potenciales

El reporte advierte que el estado de terror junto al inmovilismo del gobierno pueden transformar las protestas pacíficas en una escalada violenta. También el gobierno pudiera organizar pretendidos diálogos con interlocutores controlados, para así silenciar y neutralizar a esa nueva generación de “nietos de la revolución”.

Informe del Observatorio Cubano de Conflictos