El pasado jueves 18 de noviembre la canción “Patria y Vida” obtuvo en los Premios Grammy Latinos 2021 los galardones a Mejor Canción Urbana y Mejor Canción del Año. El apagafuegos cultural del diario del Partido Comunista Granma, Pedro de la Hoz, calificó el tema de “engendro” y continuó elaborando teorías conspirativas sobre él al describirlo como “panfleto producido y diseñado en función de la tentativa de golpe blando” del gobierno de los Estados Unidos.

El vocero irrespetó así el criterio profesional de los miembros de la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación que premiaron con sus votos no en una, sino en dos ocasiones, a esta obra de incuestionable calidad autoral, lírica e interpretativa. La revista especializada Rolling Stone escribió: “Patria Y Vida (…) se sintió abrasadora y mucho más interesante que los anodinos ganadores del pasado”. Pero de la Hoz es el mismo que al comentar los resultados de los Grammy a través de los años ha omitido invariablemente los premios otorgados a Arturo Sandoval o Paquito D’Rivera, por mencionar a algunos de los músicos más galardonados del exilio cubano.

Las diatribas de Granma solo demuestran la rabia que ha provocado a la dictadura una canción debida a seis artistas surgidos de la Cuba profunda, que expresa el sentir de un pueblo hastiado de doctrinas, mentiras y violencia de Estado, y que ha servido para aglutinarlo alrededor de un lema y un himno. Vea esta breve cronología:

En el diario The Washington Post el periodista independiente Abraham Jiménez Enoa cita un hecho ocurrido en febrero pasado: En el humilde barrio de Los Pinos, en la periferia de La Habana, la policía política del régimen sitió con una de sus turbas la casa de la joven opositora Anyell Valdés. Apenas unos días antes “Patria y Vida” había sido lanzado en las redes sociales y ella pintó el lema en su fachada. La jauría castrista envenenó al perro de los hijos de Anyell para saltar la verja y tapar el letrero con pintura azul. Los profesores de los niños formaban parte de la turba. 

En abril, integrantes del Movimiento San Isidro, entre ellos el artista plástico Luis Manuel Otero y el coautor de la canción Maykel Castillo, El Osorbo, respondieron al asedio de la Policía cubana a su sede poniendo a todo volumen y coreando «Patria y Vida» junto a decenas de vecinos que insultaban al gobernante Díaz-Canel y que impidieron que El Osorbo fuera detenido.

El 11 de julio, los gritos de “Libertad” de decenas de miles de cubanos que salieron espontáneamente a las calles en más de 50 ciudades a protestar contra el régimen se alternaron con los de “Patria y Vida”.

Como escribe Jiménez Enoa, al régimen le incomoda “Patria y Vida”, porque rompe con la elección forzosa de “socialismo o la muerte”, con la opción única de “o estás conmigo o estás contra mí”, y porque entiende la vida como la libertad y los derechos fundamentales de los ciudadanos, proponiendo en tal marco la reconciliación nacional para construir un país del que todos los cubanos puedan formar parte sin ser perseguidos por las ideas que profesen.

Desde la prisión Cinco y Medio, donde fue recluído hace seis meses, uno de los intérpretes de este himno de libertad y redención, Maykel “El Osorbo”, dijo a la activista y curadora de arte Carolina Barrero después de recibir la noticia del primer premio Grammy: “El pueblo fue el que hizo la grande la canción. Es de los cubanos que están fuera, de los cubanos que están dentro, de los que protestaron el 11 de julio, y de los cubanos de todo el mundo en general”.

Y luego, al saber que “Patria y Vida” había conquistado el premio principal al ser votada como Canción del Año: “En una carrera tú pones a la mentira a tres metros del final, y a la verdad en la salida, y la verdad siempre gana”.

Maykel Osorbo: “El pueblo fue el que hizo la grande la canción. Es de los cubanos que están fuera, de los cubanos que están dentro, de los que protestaron el 11 de julio, y de los cubanos de todo el mundo en general”.