En los meses transcurridos de 2021 millones de cubanos han visto aterrorizados como morían a su lado, en muchos casos sin siquiera haber recibido asistencia médica, familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo, devorados por el Covid-19. El terror era acrecentado por el hecho de que la inmensa mayoría de ellos han permanecido tan desprotegidos contra el virus chino como los fallecidos, mientras el gobierno continuaba experimentando con sus candidatos vacunales “completamente cubanos.”

La semana pasada entró en la ecuación un término que podría alterarla positivamente. El comienzo de un esquema de vacunación en municipios de la provincia de Cienfuegos con la vacuna china Sinopharm, autorizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), da una esperanza a los cubanos.  Las dosis a aplicar, cuya cantidad se desconoce, son parte de una donación hecha por China, un aliado ideológico.

Aunque en el contexto cubano la vacuna de Sinopharm representa un paso de avance, no es perfecta. Los estudios indican que tiene una efectividad del 79%, ha sido menos efectiva que otras para prevenir infecciones, hospitalizaciones y muertes entre mayores de 50 años, y es menos efectiva frente a la super contagiosa variante Delta.

Pero cuando menos el producto chino ha sido aprobado por la OMS y evaluado por expertos independentes; a diferencia de las vacunas cubanas, de las que ningún especialista ha podido confirmar sus pretendidas tasas de efectividad de más del 90 por ciento. A las dos dosis del inmunógeno chino las autoridades cubanas le han añadido una dosis de refuerzo con su Soberana Plus, algo así como aplicar una vacuna de verdad convoyada con ¿un placebo para no hacer evidente su fracaso?.

La radio cienfueguera explicó que las autoridades de la Isla han “redefinido la estrategia de vacunación “con el fin de proteger con mayor rapidez a la población.”

La periodista Yoani Sánchez comentó en su cuenta de Twitter. “La arrogancia ha costado vidas. Hace meses, las autoridades cubanas no aceptaron las vacunas de COVAX (el mecanismo de acceso parejo a impulsado por la OMS), bajo el argumento de que aquí iban a producir todas las necesarias, y ahora: vacuna china Sinopharm llega a Cuba para acelerar el proceso de inmunización.”

¿A que se refiere Yoani? Mientras los casos del virus chino aumentaban exponencialmente, de unos mil diarios en enero de 2021 a más de 9000 por día entre finales de julio y principios de agosto, el gobierno seguía intentando inmunizar a la población con lo que alcanzaba a producir de Soberana 02, Soberana Plus y Abdala, sin que se evidenciara mejoría alguna en el sombrío cuadro de la pandemia en la Isla. Por el contrario, la situación iba de mal en peor. He aquí algunos datos aportados en agosto por la agencia Reuters:

– El promedio de casos confirmados de COVID-19 en siete días en Cuba se multiplicó por ocho en dos meses a 5.639 por millón de habitantes, diez veces el promedio mundial.

– Una de cada cinco pruebas realizadas en la isla da positiva, cuatro veces la tasa de positividad de referencia del 5% citada por la Organización Mundial de la Salud.

– El promedio de muertes confirmadas por COVID-19 en siete días en la isla es de alrededor de 52 por millón de habitantes, seis veces el promedio mundial (podría ser mayor, si se cuentan los fallecidos no diagnosticados). (Por no hablar de muchos certificados de defunción de pacientes de Covid-19 donde se registra solo «neumonía» como la causa de la muerte).

Por otra parte, mientras los cubanos eran tomados a lo largo de 2021 como rehenes y conejillos de Indias del desarrollo de una vacuna autóctona, COVAX entregaba a los 139 países participantes 229 millones de vacunas verificadas y autorizadas contra el COVID-19. Ah, pero Cuba no: refocilándose en  cómo se proclamarían el primer país latinoamericano en inmunizar a su población con vacunas propias el gobierno cubano rehusó integrarse a Covax ¿Será que los gobernantes se creyeron su propio cuento de que Cuba tiene un sistema de salud del nivel del Primer Mundo? La historia del colapso del sistema en los últimos ocho meses ha pulverizado ese mito.

El resultado es visible: si el Ministerio de Salud Pública había dicho en mayo que planeaba haber vacunado al 70% de la población en agosto, hasta ahora solo ha sido inmunizado ─con los preparados cubanos─ alrededor del 30%, según calcula el virólogo cubano radicado en Brasil Amilcar Pérez. Riverol. «Parece obvio que la decisión de aplicar Sinopharm en Cienfuegos está asociada a la limitada disponibilidad de vacunas cubanas y la urgencia que genera la explosión de casos», comentó Pérez Riverol.

¿Comprará el gobierno a China la Sinopharm en cantidades suficientes para aplicarla sin más demora a toda la población de la isla? Ojalá, pero eso equivaldría a reconocer el fracaso de su plan de conjurar el COVID-19 con inmunógenos “completamente cubanos.”

Dice la Biblia que Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes, y hace muchos años que, en esa disyuntiva, la casta gobernante cubana no se ha hecho merecedora de la gracia divina. Dios se apiade de los cubanos.

Por Rolando Cartaya